Era una cajita de cartón triple pintada de blanco y de azul-celeste, en su interior una mariposita marrón, común, sin estridencias; pero con el cuerpo reemplazado por una semilla... una semillita de esas que que en la infancia sacamos del interior de los "pajaritos" (ni siquiera sé cómo se llama el árbol que por hijas tiene a aquellas avecillas bocetadas que hacíamos volar ingenuamente de niñas). La cajita la guardé mucho y bien, porque me la dieron en el tiempo del cariño, de la hermandad, porque era bonita y (bueno admitámoslo, que no es pecado) porque había captado la atención en el Premio Henri Matisse de algún año de nuestra juventud. Nunca pregunté su significado, ni todas esas cosas que seguro estaban en la memoria que lo justificaba todo. Para mí tenía que ver con la transformación, con el nacimiento, con la muerte, con lo efímero, con lo frágil, con lo onírico, con... bueno... con la belleza. Nunca pregunté porqué fue para mí esa caja (había otras), porqué para mí ese contenido. Dije "gracias", me emocioné. La tenía -a la caja- exhibida modestamente en un rincón de mi dormitorio. Después vino el silencio. El alejamiento con guitarra de por medio. Y la caja abandonó la pared. Ya no era el regalo de la fraternidad, era un insecto muerto, con las alas rotas, con una semilla seca por estómago. Su lugar pasó a ser una bolsa en lo más alto del ropero, con todo eso que alguna vez me dio gente que me quiso y que ya no estaba más. Después... vino la muerte. Vino la muerte. La muerte vino en otra caja. Y vi a la fraternidad acostada y silenciosa. Y le grité rabiosa, a ella que fue la hermandad. Y le dije Adiós. Le dije Adiós, después de la pelea. Le dije Adiós, después del llanto. Le dije Adiós para que emprendiera vuelo. Le digo Adiós todavía. Ya no quiero mariposas en cajas. Las mariposas deben estar en una flor o en el cielo.
(Fotos tomadas con Nokia Lumia y tratadas con Lomogram. Museo de Ciencias Naturales, Jardín Botánico. Un domingo de junio)
f.
Nombre común de la fase adulta de diversos insectos lepidópteros,con
dos pares de alas membranosas,a menudo de colores vistosos: estas orugas se convertirán en mariposas.
Tuerca para ajustar tornillos.
Candelilla que se pone en un recipiente con aceite para conservar luz de noche.
m. col. desp. Hombre afeminado u homosexual: me extraña que tenga novia,porque es un mariposa.
adj. dep. [Estilo]
de natación en que los brazos se sacan a la vez hacia delante mientras
se da un golpe en el agua con las dos piernas juntas,como una aleta.
También m.: campeón de los 200 m mariposa.
'mariposa' aparece también en las siguientes entradas:
"I once was lost but now am found,
Was blind, but now I see"
(AMAZING GRACE)
vuelo
m. Acción y resultado de volar: las palomas alzaron el vuelo.
Trayecto que recorre un avión, helicóptero, etc., haciendo o no escalas, entre el punto de origen y el de destino: los pasajeros para el vuelo a Nueva York deben embarcar por la puerta cinco.
Amplitud o extensión de una vestidura en la parte que no se ajusta al
cuerpo, y p. ext., de otras prendas como cortinas, manteles, etc.: el vuelo de una falda.
arquit. Parte de una construcción que sale fuera del paramento de la pared que la sostiene.
vuelo rasante Vuelo en el que la trayectoria se mantiene casi a ras de suelo.
al vuelo loc. adv. Con mucha rapidez y sagacidad: comprende todo al vuelo.
de altos vuelos loc. adj. De mucha importancia o categoría: una reunión de altos vuelos.
tomar vuelo una cosa. loc. Ir adelantando o aumentando mucho: el proyecto va tomando vuelo.
intr. Moverse un animal por el aire sosteniéndose con las alas o un aparato por medio de otro sistema: los patos echaron a volar cuando oyeron el disparo.
Viajar en un medio de transporte aéreo: mañana vuela a Lisboa.
Elevarse una cosa en el aire y moverse generalmente a causa del viento. También prnl.: se me vuela la falda.
Ir por el aire una cosa arrojada con violencia: mandó la silla volando de una patada.
Desaparecer rápida e inesperadamente una persona o cosa: dejé aquí el monedero y ha volado.
Ir a un lugar con gran prisa: llego volando.
Hacer las cosas con gran rapidez: lo arregló todo volando.
Propagarse las noticias rápidamente: la noticia de su boda voló por toda la ciudad.
tr. Hacer saltar en el aire por medio de una explosión: volaron el puente. ♦ Irreg. Se conj. como contar.
Cajas... de un lugar a otro.
Pasado, recuerdos,
basura que hay que tirar,
objetos que atesorar,
mercancía para vender,
cosas para esconder,
Cosas, cajas,
MUDANZA
para mí la suerte.
MUDA
de ropa.
MUDA
me quedo.
Y sigue la danza
muda del Adiós.
El silencio... el silencio...
crece... Foto tomada con Nokia C3 tratamiento Lomogram
"And Even If My House Falls Down" (THANK YOU/DIDO)
Foto: Natalia Santos (Nokia Lumia, en movimiento desde la línea 21) Tratamiento: Lomogram
Durante meses ha estado ahí, ahí solo. Con un tapizado nada especial, con una manta, bajo un árbol.
"La imagen del abandono", decía yo todas las veces que el 21 pegaba la vuelta hasta ese sitio.
EL ABADONO.
Muchas veces quise fotografiarlo, sí, a ese sofá que no era parte de una casa. A ese sofá que no tenía un lugar en el mundo. (Qué boba, ése era su lugar en el mundo, no seas cuadrada, ése es su lugar en el mundo). Y estaba distraída, o parada en medio de un universo de axilas, o simplemente estaba atacada por la "estrechez de corazón".
"La próxima le hago una foto".
Y hubo lluvia, y el agua impregnaba todo ese asiento que estaba vacío -pero que siempre parecía recién usado-, y también hubo sol; y hasta hubo una vez en que cerca pastaba una vaca. Y no hubo batería, o no hubo tiempo, o hubo reacción tardía o simplemente me habitaba la nada.
EL ABANDONO.
Hace casi dos semanas miro con vergüenza el estadio de "Adiós" (el texto que no se llena, que no se completa, que no respira, que me mira y señala mi desidia).
En medio de ese ABANDONO fui a conciertos, a cenas, miré ventanas, estuve en mis ensayos...
Me
miré. Todavía me miro.
Todavía está todo mi ser en proceso de ABANDONO, como el sillón.
(Supongo que en este momento, así tiene que ser).
abandono.
1.m. Acción y efecto de abandonar o abandonarse.
2.m.Der.
Renuncia sin beneficiario determinado, con pérdida del dominio o
posesión sobre cosas que recobran su condición de bienes nullius o
adquieren la de mostrencos.
3.m.Der.
Derecho del asegurado para exigir el pago del asegurador, dejando por
cuenta de este las cosas aseguradas, a consecuencia de determinados
accidentes del comercio marítimo.
(Belén, Concepción. Enero 2014). Foto: Natalia Santos (con tratamiento Lomogram)
- Nos miran mucho.
- Sí.
- ¿Bajamos? ¿Querés?
- No, desde el auto nomás.
Un paseo rápido, apenas unos minutos de apretar la pantalla del celular, así como de paso, como si fuese un robo. Muchos rostros, muchos que no me atreví a retratar.
- ¿Y si hablamos con esa señora?
Una mirada única, solitaria, que nos siguió unos segundos, muchos años, muchos calores encima. Una mujer sentada en un sillón frente a una casa ruinosa. Una mujer que tal vez sabría, que tal vez...
- No, desde acá nomás.
Seguimos unas vueltas más, en silencio.
En mi cabeza una sola pregunta: ¿En verdad no querés saber?
- Y esto es todo. ¿Qué hacemos?
-¿Nos vamos?
- Sí.
Silencio. Silencio. Silencio.
Mauri seguía manejando. Yo seguía aprentando la pantalla del celular con algo de angustia. Ella seguía callada.
De nuevo la ruta, los comentarios sobre unos gansos en el camino, sobre las capillas que se levantaban cada 50 metros, sobre el cielo, la humedad, o el río que pensamos que estaría presente y no veíamos.
El silencio era la medida, la medida de una ausencia que cargábamos todos.
Los kilómetros de silencio... Los kilómetros... El silencio... que mostraba una pequeña fisura...
- Le podríamos haber hablado a la señora. A lo mejor ella sabía...
El silencio ya nos había separado. Esa mujer frente a su casa ruinosa estaba kilómetros atrás, silencios atrás. Casi pedí volver. Esperé otro pedido, esperé la urgencia. Volvió el silencio.
Entonces, nos quedó la pregunta que no se hizo. Nos quedó la ausencia. Nos quedó nuevamente un Adiós.
"
E nunca mas ausencia
Ta ser nôs lema" (AUSENCIA/GORAN BREGOVIC)
(Líneas que indican el paso del Trópico de Capricornio. Belén, Concepción. Foto: Natalia Santos).
El hito metálico sobre una elevación pintada de ocre.
-Allá está.
-Vamos a bajar.
No era monumental, ni rojo, ni triangular
(no sé porqué pensé que sería así "monumental, rojo y triangular").
Hice fotos de esa esfera recortada sobre el gris de un enero lluvioso. Un gris de enero, húmedo, mojado y silencioso (a pesar de que yo hablaba sin parar, sin pensar y sin esperar).
Estaba allí, en el lugar concreto.
El Trópico de Capricornio.
Entonces, dejaba de ser unas líneas en el mapamundi o un eco del Henry Miller que yo releía en "Plexus"; y se convertía en algo nuevo para mí.
Estaban mamá, Vivi y Constanza, sentadas las tres a la sombra del hito geográfico que yo consideraba el génesis de nuestra historia: Belén, Concepción "La tierra del Trópico".
El Trópico de Capricornio. El Trópico de Capricornio. El Trópico de Capricornio.
Y yo las miraba a las tres, como si estuviera afuera, como si yo no fuera parte.
Yo -la que todo registraba, la que se reía de cualquier cosa con Mauri- me descubrí afuera.
Yo/Ella...
¿Qué había de ese lugar en mí?
¿Cuánto del calor del Trópico de Capricornio vivía en mi estómago o en mi cabeza?
¿Qué había en mi sangre aún nadando, aún pulsando, aún gritando desde allí?
Sentadas las tres a la sombra del Génesis, bajo un árbol de Belén, Concepción.
La Tierra del Trópico.
Tomé la foto. La madre, la hermana, la sobrina. La abuela, la madre, la nieta. La hija/madre/abuela, la hija/hermana/madre, la hija/nieta/sobrina. La hija, la hija, la hija.
Las hijas del Trópico de Capricornio.
Me excluí. Miré las coordenadas.
Fui hasta el asfalto y volví a ponerme detrás del teléfono/cámara.
Era la ruta. Íbamos a Belén. Yo seguía una estrella lejana, hacia el Trópico de Capricornio.
Una ruta hacia un Adiós (nunca hacia un encuentro, siempre hacia un Adiós).
La ruta de mi Adiós, la ruta de líneas amarillas que indicaban el paso del Trópico.
La ruta de mi Adiós. Un adiós en el Trópico de Capricornio.
"No tengo muchas verdades,
prefiero no dar consejos. (BIS)
Cada cual por su camino,
igual va a aprender de viejo. (BIS)" (FRONTERA / JORGE DREXLER)
Un pedazo de reflejo, un cielo quebrado/desgarrado.
Lo encontré en la vereda, como un eco. Una réplica del sismo vitreo que estalló en la "casa de los vientos", mientras que con mi taza de cocido pensaba/sentía/sufría/vibraba/soñaba con "Adiós Rohejata".
"Se rompió el espejo", dije y me paralicé.
Acudieron todos los miedos, todos los estúpidos pensamientos mágicos, los sinsentidos.
"Se rompió el espejo, siete años, siete años, siete..."
"Se rompió el espejo".
Y mi compañera felina abandonó su indiferencia para lanzarle un bufido a esa luna plateada; como si de esa cosa inanimada se levantara algo sutil, algo que yo no podía ver.
Días de un palpitar ridículo que no tenía razón de estar.
Y la angustia crecía sin dejar lugar a lo que tenía que hacer: escribir esa obra que bulle en mi cabeza y explota en mi esternón.
"Voy a hacer un blog, para las notas al margen. Algo en donde poner todo eso que es -pero no- parte de esto", dije y busqué blogspot.
No lo logré.
Me daba "error" a cada paso.
"Se rompió el espejo" Repetía como una letanía torpísima.
Y me topé con otro espejo roto -en la calle- y me reí.
Saqué mi Nokia Lumia, le hice un "retrato", le puse filtro y sonreí.
"Hoy voy a pedirle ayuda a Manu. Voy a sacar esto como sea"
Tomé unas fotos de mis viajes de búsqueda y de esa suerte de "altar" del desapego que armé en la heladera roja heredada por Diego, con todos esos imanes viajeros de Ariel.
Con una "pequeña ayuda de los amigos" di de baja a la primera versión, a ese acto fallado (no fallido)
Nació NOTAS DE ADIÓS
"Ya no te tengo miedo" TE DIGO ADIÓS.
A vos espejo roto.
A vos cielo rasgado
A vos... ilusión que no se volvió real (sobre todo a vos, ilusión que no se volvió real).
"Ya no te tengo miedo".
TE DIGO ADIÓS.
"Illusion never changed into something real
I'm wide awake
And I can see
The perfect sky is torn" (TORN/NATALIE IMBRUGLIA)